Casi todos hemos vivido una situación parecida: mirar una foto de cuando teníamos dos o tres años y no recordar absolutamente nada de ese momento. Reconocemos nuestra cara, el lugar, quienes salen alrededor… Pero el recuerdo no existe.
Pero, si los bebés y los niños pequeños están aprendiendo constantemente, ¿por qué no conservamos recuerdos de esa etapa? La amnesia infantil es la explicación y tiene que ver con el desarrollo del cerebro y la construcción de la identidad propia.
La amnesia infantil y los recuerdos de la infancia temprana
Es importante dejar claro que los bebés sí tienen memoria. Sin ella, sería imposible aprender a hablar, reconocer a los padres o entender el entorno.
Los bebés recuerdan caras, voces, rutinas y experiencias, pero no almacenan los recuerdos de la misma forma que los adultos.
Por eso la pregunta correcta no es por qué los niños y niñas pequeños no recuerdan, sino por qué los adultos no podemos recuperar esos recuerdos más adelante.
¿Qué es la amnesia infantil?
Este término se utiliza para describir la dificultad para recordar acontecimientos ocurridos durante los primeros años de vida.
La mayoría de las personas conservamos muy pocos recuerdos anteriores a los tres o cuatro años, y lo hacemos de manera fragmentada:
- Imágenes sueltas
- Sensaciones aisladas
- Escenas muy breves
- Recuerdos construidos a partir de fotografías o relatos familiares
Los recuerdos continuos y detallados suelen aparecer más adelante.
El cerebro de los niños y niñas aún está en construcción
Una de las principales explicaciones de la amnesia infantil tiene que ver con el desarrollo cerebral.
Aunque el cerebro de un recién nacido ya tiene miles de millones de neuronas, muchas de las conexiones necesarias para crear recuerdos duraderos todavía están creándose.
Una región especialmente importante es el hipocampo:
- Participa en la formación de los recuerdos autobiográficos, es decir, aquellos que permiten recordar experiencias concretas de nuestra propia vida.
- Durante los primeros años, el hipocampo continúa madurando.
- Esto dificulta que los recuerdos se almacenen de la misma forma que en etapas posteriores.
Los bebés recuerdan, pero de otra manera
Cuando pensamos en memoria, imaginamos recuerdos conscientes como un cumpleaños, un viaje o el primer día de colegio, pero existen diferentes tipos de memoria.
Los bebés desarrollan muy pronto formas de memoria relacionadas con:
- Aprendizaje motor
- Reconocimiento de personas
- Hábitos y rutinas
- Respuestas emocionales
Por eso un bebé puede aprender quién le cuida o cómo realizar determinadas acciones, pero no ser capaz de formar un recuerdo autobiográfico como los que tendrá años después.
El lenguaje también es importante
Otro aspecto fundamental en la amnesia infantil o la memoria cuando somos pequeños es el desarrollo del lenguaje.
Los adultos recordamos experiencias pero, además, las organizamos con palabras. Es decir, cuando ocurre algo importante, construimos una especie de relato interno:
- Qué pasó
- Dónde ocurrió
- Quién estaba presente
- Cómo nos hizo sentir
Los niños y niñas muy pequeños todavía no tienen las herramientas lingüísticas necesarias para construir ese tipo de narraciones completas.
Sin lenguaje es más difícil organizar lo vivido de forma que pueda recuperarse años después.
Algo esencial que falta: una identidad estable
Cuando recordamos nuestra infancia pensamos “esa persona era yo”. Pero durante nuestros primeros años de vida, esa percepción de nosotros mismos todavía se está desarrollando.
Los niños pequeños están descubriendo quiénes son, cómo se diferencian de otras personas y qué lugar ocupan en el mundo.
La investigación científica está viendo que los recuerdos autobiográficos duraderos dependen, en parte, de esta construcción de la identidad propia relativamente estable. Si todavía no existe una noción sólida del “yo”, es lógico que sea más difícil almacenar este tipo de recuerdos.
¿Los recuerdos de la infancia desaparecen o simplemente no podemos acceder a ellos?
Esta pregunta es muy interesante. Durante mucho tiempo se pensó que los recuerdos infantiles simplemente desaparecían.
Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que parte de la información podría seguir existiendo dentro del cerebro. El problema sería que los mecanismos utilizados para almacenar dicha información durante la primera infancia, son distintos a los que usamos después.
En otras palabras: algunos recuerdos tempranos no están completamente borrados, sino que quedan inaccesibles para nuestra memoria consciente adulta. Pero esto todavía es un tema de investigación.
¿Por qué las personas con altas capacidades tienen recuerdos de esos años?
No es que las personas superdotadas no tengan amnesia infantil, pero desarrollan antes ciertas habilidades que les ayudan a consolidar los recuerdos:
- Lenguaje complejo a edades tempranas
- Mayor capacidad de observación
- Interés intenso por el entorno
- Análisis constante de lo que ocurre
- Capacidad para crear narrativas internas más elaboradas
Si una niña con AACC puede ponerle palabras a una experiencia antes que otros niños de su edad, esa experiencia tiene más probabilidades de convertirse en un recuerdo autobiográfico.
En resumen, la amnesia infantil no significa que los bebés no tengan memoria, sino que su cerebro todavía está desarrollando las estructuras y habilidades necesarias para formar recuerdos duraderos.
