Regalar videojuegos a un niño: cinco aspectos que debes revisar antes de comprar

La idea es sencilla: llega un cumpleaños, una buena nota o Navidad y un videojuego parece un regalo estupendo. El problema empieza cuando abres la tienda y aparecen cientos de títulos, edades recomendadas, ediciones especiales y nombres que parecen contraseñas. Regalar videojuegos a niños puede ser un acierto, siempre que el juego encaje con quien lo va a recibir.

Además, hay un detalle que a veces se pasa por alto: que un videojuego sea popular no significa que sea adecuado. Que medio colegio juegue a él tampoco lo convierte automáticamente en una buena compra. Conviene mirar un poco más allá de la portada y de los vídeos que circulan por internet.

Un buen título puede despertar la curiosidad, plantear retos y dar horas de diversión. También hay videojuegos que fomentan la creatividad, como Minecraft, donde los jugadores construyen estructuras y exploran mundos, o Super Mario Maker 2, que permite diseñar niveles propios. Eso sí, cada juego tiene sus características y conviene revisar su edad recomendada y sus funciones.

Por eso, antes de regalar videojuegos a niños, merece la pena detenerse en cinco aspectos. Son comprobaciones rápidas que pueden evitar una compra equivocada y, de paso, alguna discusión doméstica cuando llegue el momento de encender la consola.

Regalar videojuegos a niños: cinco aspectos que debes revisar antes de comprar

1. La edad recomendada importa más de lo que parece

El primer filtro es la edad. El sistema europeo PEGI clasifica los videojuegos con etiquetas de edad: PEGI 3, 7, 12, 16 y 18. Estas cifras orientan sobre la edad mínima recomendada según el contenido del juego.

Ahora bien, hay una confusión bastante habitual: PEGI no mide la dificultad. Un juego PEGI 3 puede resultar complicado para un niño pequeño si exige mucha coordinación o lectura. En cambio, otro con una mecánica sencilla puede tener una clasificación superior por incluir violencia, lenguaje malsonante u otros contenidos.

Por eso, consulta los videojuegos para niños según la edad y comprueba también los descriptores que acompañan a la etiqueta. Son los que explican por qué un título recibe una clasificación concreta.

2. ¿Qué va a encontrar cuando empiece a jugar?

La portada enseña personajes, colores y escenarios. Sin embargo, no siempre cuenta toda la historia. Antes de comprar, revisa si el juego incluye violencia, miedo, lenguaje ofensivo, apuestas simuladas o situaciones que puedan resultar inadecuadas.

Por ejemplo, Animal Crossing: New Horizons propone decorar una isla, relacionarse con personajes y desarrollar actividades tranquilas. En cambio, un juego de acción puede incluir combates frecuentes aunque su estética sea atractiva y sus protagonistas parezcan sacados de una película infantil.

No hace falta conocer cada título al detalle. Una búsqueda del nombre junto a su análisis de contenido suele ofrecer una primera orientación.

3. Las compras dentro del juego pueden salir caras

Aquí llega una de las sorpresas menos agradables. Algunos videojuegos incluyen monedas virtuales, pases de temporada, personajes adicionales o cajas de recompensas. El juego puede parecer barato —o incluso gratuito— y después presentar compras mientras el niño juega.

La Comisión Europea ha advertido sobre prácticas comerciales relacionadas con las monedas virtuales y las compras integradas. También recuerda que los precios deben mostrarse con claridad y que los menores necesitan protección frente a gastos no deseados.

4. ¿Se juega a solas o se conecta con otras personas?

Un videojuego puede convertirse en un espacio social. Algunos permiten partidas con amigos, conversaciones por voz o mensajes con otros usuarios. Esa función puede ser divertida, pero conviene saber con quién podrá comunicarse el menor.

La Agencia Española de Protección de Datos advierte de los riesgos asociados a chats públicos, contactos desconocidos y determinadas funciones sociales. Por eso, revisa las opciones de privacidad y los controles parentales antes de entregar el regalo.

5. Comprueba que funciona en su consola

Parece obvio, pero ocurre más de lo que imaginas: compras un juego estupendo y descubres que no funciona en la consola que hay en casa. Nintendo Switch, PlayStation y Xbox tienen catálogos distintos. Además, algunos títulos cuentan con versiones específicas o mejoras según el modelo.

Comprueba también si compras un disco o un código digital. En este último caso, revisa la tienda y la cuenta donde se canjeará. Un regalo puede perder parte de su encanto si necesita una descarga enorme o una suscripción que nadie había previsto.

La última revisión antes de pasar por caja

Si todavía tienes dudas, utiliza esta pequeña lista antes de elegir videojuegos infantiles. Te ayudará a valorar la compra con calma:

  • Edad y clasificación: comprueba el sello PEGI y lee sus descriptores. No te quedes únicamente con el número; revisa qué contenidos justifican esa recomendación.
  • Contenido real: busca un análisis o un vídeo de una partida. Así podrás comprobar si la temática, el ritmo y las mecánicas encajan con la edad y los intereses del niño.
  • Gastos adicionales: averigua si incluye micropagos, monedas virtuales, suscripciones o compras aleatorias. Si los tiene, configura límites o solicita autorización antes de cada compra.
  • Juego online: revisa si permite hablar con desconocidos, enviar mensajes o compartir información. Configura la privacidad y limita los contactos cuando sea necesario.
  • Compatibilidad: confirma la consola, la versión y el formato. Comprueba también si necesita conexión a internet o una suscripción adicional.

Un videojuego bien elegido puede convertirse en uno de esos regalos que se recuerdan durante mucho tiempo. La clave está en conocer el título, entender sus características y pensar en quien lo recibirá. Así, regalar videojuegos a niños será una decisión mucho más sencilla y el primer «¡vamos a jugar!» llegará sin sorpresas.