Cómo fomentar la lectura en papel en niños pequeños
Durante la infancia temprana se sientan las bases del lenguaje, la expresión oral, la atención y la curiosidad lectora. Seguro que has leído alguna noticia sobre los numerosos estudios y revisiones científicas que se están realizando en la actualidad y que indican que la lectura en soporte papel favorece la comprensión narrativa y la adquisición de vocabulario en niños pequeños frente a la lectura en pantalla. Por eso, si quieres favorecer el desarrollo lector de tu hijos, merece la pena potenciar el contacto con libros y cuentos impresos, sin demonizar las pantallas, pero priorizando el papel en las rutinas de aprendizaje y ocio. Sabemos que, en estos tiempos, competir con la gran cantidad de estímulos digitales es difícil, pero con estos consejos esperamos poder ayudarte a fomentar la lectura en papel en tus peques de menos de 6 años.

¿Por qué fomentar la lectura en papel en los niños pequeños?

Leer en papel reduce distracciones visuales y táctiles, facilita la orientación espacial del texto (saber “dónde” ocurre algo en la página) y favorece la interacción adulto-niño cuando la lectura es compartida, algo que potencia tanto la comprensión como la adquisición de nuevo vocabulario.  Por todo ello, hoy nos gustaría compartir estos consejos prácticos para fomentar la lectura en papel en tus hijos pequeños en edad escolar:

1.- Crea una rutina lectora diaria y breve en un rincón especial:

Así se crea un hábito estable, aunque sea de 15 minutos al día, que convierte el libro en algo predecible y seguro (por ejemplo, lectura antes de la siesta o al acostarse).

2.- Prioriza la lectura compartida y la conversación

Si tus hijos son muy pequeños (3-4 años), la lectura compartida siempre va a resultarles mucho más enriquecedora. Señala las imágenes, hazles preguntas sencillas (“¿qué crees que pasará?”) y relaciona la historia con sus experiencias infantiles. Todo esto mejora la comprensión y amplía el vocabulario. La evidencia muestra que la lectura compartida es uno de los factores más potentes para el desarrollo temprano de la lectura.

3.- Elige libros adecuados: 

Prioriza libros y cuentos con textos cortos, ritmos repetitivos, rimas y muchas imágenes. Los libros con repeticiones y ritmo favorecen la memorización y la participación activa del niño.

4.- Evita la sobreestimulación digital durante la lectura:

Si usas un libro en papel, mantén el móvil y las pantallas fuera del alcance para que la atención se centre en la interacción humana y en el libro. Las pantallas con elementos interactivos pueden captar la atención, disminuyendo la comprensión cuando el adulto no guía la lectura.

5.- Haz que los libros estén siempre accesibles:

Lo ideal es que, con el tiempo, tus hijos pequeños vayan adquiriendo el hábito de leer libros si has conseguido, poco a poco, fomentar la lectura en papel. La prueba de fuego será que opten por esta actividad de manera voluntaria. Y para ello, los libros y cuentos deben estar disponibles en cajas bajas, estanterías a su altura o cestas en el suelo para que el niño los explore de forma autónoma.

6.- Dale ejemplo:

Que te vea leer a ti y a otros miembros mayores de la familia les transmite que leer es algo agradable y valioso y es otra forma de fomentar la lectura en papel.

7.- Usa el juego y el teatro: 

Dramatizar cuentos breves, usar marionetas o recrear escenas con peluches ayuda a comprender la trama y a mantener el interés.

8.- Integra la biblioteca y los intercambios con otras familias:

El contacto con más libros y más voces lectoras enriquece la experiencia. Por eso es bueno llevar a los niños a bibliotecas y a actividades que se realicen en ellas y que puedan incluir el intercambio de libros. 

9.- Respeta el ritmo lector del niño: 

Si hoy solo quiere mirar imágenes o que le leas un cuento o libro escrito, sigue siendo algo muy útil y valioso ya que la exposición repetida a lecturas en papel construye comprensión a medio plazo.

Conclusión

Fomentar la lectura en papel en la infancia temprana es la mejor forma de mejorar el lenguaje, el vocabulario y la expresión oral y escrita, además de adquirir un hábito valiosísimo. No se trata de prohibir la tecnología, sino de priorizar el libro impreso en las rutinas de vínculo y aprendizaje, acompañando siempre la lectura con conversación y afecto. Sin duda, entre la opción de acompañarles en la lectura de un libro y darles el móvil para que se entretengan solos, no hay comparación para crecimiento y desarrollo.